Inauguración de Óscar Domínguez. Los dos que se cruzan

TEA inaugura el martes 7 de mayo, a las 19:00 horas, la exposición Óscar Domínguez. Los dos que se cruzan. Esta nueva muestra dedicada al pintor surrealista está comisariada por Isidro Hernández y podrá visitarse en este espacio hasta el 24 de noviembre. Entrada libre

Dos que se cruzan

En su Diccionario de las vanguardias en España, el crítico Juan Manuel Bonet subraya que, junto a Joan Miró y Salvador Dalí, el pintor Óscar Domínguez (Tenerife, 1906 – París, 1957) forma parte de la tríada de nombres que España aporta al movimiento surrealista internacional. Una definición así traza una cartografía que no escatima la relevancia del legado del pintor canario en el contexto del arte de la primera mitad del siglo XX.

Si para el Surrealismo la imagen es una creación libre del espíritu, una maquinaria capaz de dinamitar la realidad inmediata y de abrirse a otros espacios imprevisibles, la pintura de Óscar Domínguez ofrece una de las versiones más singulares de aquella apertura del pensamiento. La calidad plástica de su iconografía encuentra nuevas posibilidades dentro de lo real y amplía los horizontes de la imagen. Su pintura nos sorprende con una descarga onírica y visionaria, con un golpe sorpresivo del azar. Sus creaciones constituyen una de las más altas manifestaciones del impulso de juego de la imaginación. Óscar Domínguez es, a nuestros ojos de hoy, el pintor visceral e imprevisible, obsesivo y visionario, el inventor de la decalcomanía, el magnífico constructor de objetos surrealistas y el artífice de inquietantes realidades oníricas que sacuden –en palabras de su amigo y compañero de generación, Agustín Espinosa– “los raíles de un tren en llamas”. Su mundo poético se nutre, pues, de una ontología propia, directa y vivencial, ligada a su juventud en el norte de la isla de Tenerife, donde gesta una concepción irracional y sobreabundante del color y de los enigmáticos procesos de la metamorfosis que van a acompañar a su obra a lo largo de toda su trayectoria vital.

En sus pinturas, decalcomanías, dibujos y objetos asistimos a la necesidad de un lenguaje que exprese el enunciado visual y autónomo de la mente; esto es, el funcionamiento real del pensamiento, un lenguaje que haga de la imagen su principal unidad de acción, ajeno a preocupaciones estéticas y morales, y al margen de control lógico alguno, tal yo como pretendía el Surrealismo en su primer manifiesto de octubre 1924. La imagen surrealista se formula entonces, a la manera de una detonación visual que propicia el encuentro fortuito entre dos realidades distantes e irreconciliables, entre dos visiones que se cruzan y dan a ver una imagen radicalmente visionaria. Aquí radica una de las claves de su pintura: dotar de sentido al ejercicio de la libertad creadora, entendiendo arte y vida como un único impulso en el que el azar, la subjetividad, el deseo, el humor negro y lo irracional se dan la mano.

Isidro Hernández Gutiérrez, comisario.

Fechas: 07/05/2024 > 24/11/2024

Ubicación: Sala A (Planta 2) consulta el mapa

De martes a domingo, de 10:00 a 20:00 horas

(Cortesía)

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